Valor y utilidad de la Lengua de Signos -

Valor y utilidad de la Lengua de Signos

 

A pesar de que he desarrollado habilidades para la comunicación oral, siempre he reconocido que la Lengua de Signos ha sido mi otra lengua alternativa, absolutamente necesaria para muchas situaciones de mi vida, no sólo para comunicarme con las personas sordas usuarias de dicha lengua vinculadas o no a la Comunidad Sorda, sino, también, para acceder a la información a través de los Intérpretes de Lengua de Signos en eventos como conferencias, en presentaciones o celebraciones públicas en los que el ruido está presente, en reuniones de trabajo en las que difícilmente adivinas quién interviene cuando no se respetan los turnos de intervención y se cruzan las palabras, etc..  

De modo que, considero que la comunicación audio- oral y la Lengua de Signos, no solo son necesarias, sino perfectamente complementarias en mi vida.

 

Mi – “signo-mote” – Joseba

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La accesibilidad de la información

En la mayoría de las ocasiones, cuando se organizan conferencias o actos públicos, no se suele pensar  en las personas sordas o con pérdida auditiva como posibles interesadas. Por ejemplo, son muy pocos los lugares en los que existan salas equipadas de bucle magnético,  o que se habiliten con el dispositivo para las ocasiones,  lo que posibilitaría que quienes usamos audífonos con bovina (posición T) incorporada, tengamos acceso a la información, pudiendo recibir sonido directo gracias a dicho sistema.  No obstante, aunque éste sea un elemento útil y favorecedor,  no significa que siempre cubra de forma óptima las necesidades de todas las personas portadoras de audífonos, ya que hay tipos de sorderas que no aseguran o no son capaces de discriminar bien la información que se está escuchando, para lo cual, se requeriría de forma simultánea de Intérpretes de Lengua de Signos, como es mi caso. En determinados eventos, sobre todo, los organizados por instituciones públicas o entidades representativas dependientes de las administraciones, tienen en cuenta diversas opciones, según las necesidades de los asistentes que se registran, ya que, al realizar la inscripción, se indican los medios de accesibilidad precisados para su participación. Este tipo de acciones generan  gratitud, ya que contemplan la diversidad de situaciones de personas sordas o con pérdida auditiva, lo que hace que nos sintamos reconocidos con nuestras particulares necesidades, a la vez que conllevan al estímulo y motivación para participar y beneficiarse de la información, con todo lo que implica de conocimientos y saberes que se comparten.

 

Algunas limitaciones de la comunicación audio – oral

Aquí, me gustaría comentar algunas ideas que me parecen convenientes se sepan, sobre todo, para aquellos que piensan que con la ayuda de prótesis auditivas se resuelve la falta de audición.

Sin duda alguna, la prótesis auditiva es un recurso imprescindible para estimular la audición que, además, requiere un adecuado ajuste y voluntad de entrenamiento para su mejor rendimiento auditivo.  Aun así, pese al uso de audífonos, por muy sofisticados que estos sean, y por muy buena criba que se haya realizado para aprovechar las distintas frecuencias de audición, el usuario de prótesis detectará lagunas o falta de registros de palabras, fonemas, etc.., que necesitará compensar apoyándose instintivamente en la lectura labial de quien habla, observando incluso los componentes no verbales, como la expresión facial y corporal, con el fin de obtener el máximo de información.  En la vida diaria, sin embargo,  es difícil que se den las condiciones adecuadas para poder discriminar toda la información aún con audífonos, aunque seas un buen lector labial y tengas capacidad intuitiva para descifrar los mensajes.

Por experiencia, sabemos que es más fácil comunicarnos con una persona o dos que con cinco a la vez. Imaginemos que tres de ellos estén hablando a la vez. ¿Normalmente, somos capaces de escuchar todo lo que están diciendo? Pongámonos ahora en la situación de una persona sorda que, además de usar audífonos, precise de la lectura labial…, de repente entra una voz distinta del interlocutor al que está prestándole atención, ¿quién de los tres restantes está hablando… para poder llegar a identificarlo visualmente y prestarle atención?  En este caso, para ciertos individuos portadores de audífonos,  se requiere de cierta familiaridad o experiencia auditiva con las voces de aquellas personas con las que se relacione de forma habitual o con una frecuencia que permita reconocerlas. Si se trata de nuevas personas, para su identificación, necesitará de más tiempo que el que pueda precisar una persona oyente.

Bien, cambiemos de contexto, vamos a una conferencia, quiero ponerme en primera fila para poder seguirle la lectura labial al ponente. Imaginemos que la sala está equipada con un bucle de inducción magnética que me permite escuchar la voz de forma directa con mi audífono en posición T.  Juego con distintas y variadas estrategias que necesito para poder acceder a la información del ponente. Cada una de las estrategias me va a facilitar la parte de utilidad que para mí tiene, como compensación a las distintas carencias o limitaciones que tengo de una u otra forma de acceso a la información audio oral.  Entendemos que estamos en una situación bastante óptima para poder participar de la información, sin embargo, no es así, porque nos estamos dando cuenta de que, pese a estar en primera fila para ver de cerca al ponente, no está lo suficientemente cerca como para poder leerle bien los labios, o que el ponente tenga un bigote prominente, o que no articule suficientemente los labios, o que las condiciones de iluminación de la sala no me permiten observar de forma relajada y segura la cara del ponente, o que éste se mueve de un sitio a otro en el escenario, leyéndole de forma sesgada los labios, y que, además, el tipo de timbre o las características de su voz resultan no muy inteligibles para mi audición…; podemos encontrarnos con diferentes inconvenientes.  Para situaciones así, en el ámbito de las conferencias, lo ideal es que se añadan la  interpretación a la  lengua de signos y  la estenotipia, un fabuloso sistema que, en tiempo real, transcribe literalmente, para leer en pantalla el discurso o la ponencia del conferenciante.

 

Reconocer los logros, asumiendo ciertos límites con naturalidad.

En resumen, estas son las razones que, desde mi experiencia personal, me han llevado a reforzar mis condiciones y recursos para acceder a la información, integrando el conocimiento de una lengua alternativa: la Lengua de Signos.  Por supuesto, sin olvidar que se necesita mucho conocimiento y nivel de competencia de dicha lengua, para poder registrar buena cantidad de información. Los que estén aprendiéndola, han de tener una buena base para poder beneficiarse del Intérprete de Lengua de Signos que está interpretando al ponente, lo que requiere, también, de un proceso que, en cierto modo, entra en conflicto con la estrategia audio oral, al tener que procesar dos lenguas con diferente estructuración y con la implicación de dos canales, auditivo y visual, respectivamente, para filtrar la información. Esta tensión, en general, sucede cuando no se ha vivido lo suficiente con la falta de audición y no se controlan todos los recursos que se están intentando integrar dentro del proceso de asimilación de la nueva realidad en la que se encuentra la persona con pérdida auditiva. En este sentido, como es natural, se requiere tener paciencia, pues cada persona, con la ayuda, el seguimiento y los refuerzos adecuados, ha de ir explorando, poco a poco, los medios que mejor respondan a sus necesidades de acceso a la información.  En definitiva, no soy partidario de prescindir de ninguna de las opciones y posibilidades que estén al alcance de cada uno para poder sentirse partícipe de la información, pero, también, he de decir que, se aprende a vivir con ciertas limitaciones que se dan en muchas situaciones cotidianas y que nos acompañarán a lo largo de la vida.  No obstante,  soy de los que pienso que, mejor aprovechar lo bueno de cada recurso, rindiendo con el máximo de mis facultades, con mi voluntad de participar manteniendo una actitud activa,  que quedarse con la idea de que no alcanzaré la comunicación plena o total, que, al fin y al cabo, no deja de ser una creencia limitante o no cierta del todo, sobre todo, cuando sabemos ver, en realidad, todo lo que hemos sido capaces de conseguir.

 

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  2 comments for “Valor y utilidad de la Lengua de Signos

  1. Francisco Martínez Sánchez
    17/08/2017 at 11:31

    Gracias Joseba. Un testimonio y unas reflexiones muy necesarias.

    • Joseba K. Palacios Mitxelena
      17/08/2017 at 11:43

      Muchas gracias, Francisco!!

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