Detección y Diagnóstico. Etiología. Tipos de Sordera -

Detección y Diagnóstico. Etiología. Tipos de Sordera

 

Detección 

La detección e intervención tempranas son fundamentales para minimizar las consecuencias de la pérdida de audición.

La detección de las enfermedades del oído y la pérdida de audición en los ámbitos preescolar, escolar y profesional también es una herramienta eficaz para identificar y tratar la pérdida de audición en una etapa temprana.

Las personas, en general, empezamos a perder audición a partir de los 20 años. Es un proceso natural que se llama presbiacusia o pérdida de audición progresiva, y es más notoria, normalmente, a partir de los 50 años.  Las personas con presbiacusia no suelen apreciar esta disminución porque, además de ser progresiva, no sólo no oyen bien, sino que pierden el nivel de las frecuencias agudas.  Muchas veces, suelen decir que oyen pero no entienden lo que se les dice, por lo que suelen pedir a otras personas que hablen más alto, sobre todo, cuando hay ruido de fondo.

La pérdida gradual del oído interno está relacionado con el paso del tiempo, pero puede haber otras causas, como la genética, alguna enfermedad, los ruidos de alta intensidad a los que se está expuesto de forma continua.

Para prevenir  y evitar otras complicaciones que pueden afectar en la calidad de vida y en el ánimo de las personas, es aconsejable hacerse revisiones anuales y consultar con un especialista lo antes posible.

A veces ocurre que, pasa demasiado tiempo desde que la persona se da cuenta de que no oye bien, hasta que decide ir al médico. La mayoría de los casos de pérdida de audición se desarrollan de forma progresiva, por lo que suelen ser difíciles de reconocer.

Cuanto más tarde se diagnostica, mayor es la pérdida auditiva, e incluso más difícil resulta prevenirla y acostumbrarse después a las ayudas auditivas. Por este motivo, es importante estar atentos a los síntomas que puedan indicar que se está produciendo una pérdida del sentido del oído.

Qué síntomas hemos de tener en cuenta, es la información que puedes leer en el apartado siguiente.

 

Síntomas

El principal síntoma de una alteración de la audición es la hipoacusia, que puede ser leve (pérdida inferior a 40 dB), moderada (entre 40 y 70 dB), severa (superior a 70 dB) o absoluta (cofosis).

Se debe valorar si es unilateral o bilateral, si la aparición de la sordera ha sido brusca o progresiva y si se asocia a otros síntomas, como acúfenos (golpes o sonidos que no provienen del exterior), alteraciones del equilibrio, etc..

Los síntomas que convienen tener en cuenta son los siguientes:

  • incapacidad de oír bien, principalmente los tonos agudos.
  • Sensación de pérdida de audición.
  • Sensación de presión en el oído.
  • Ruido o zumbido en los oídos (tinnitus).
  • Sensación de estar sin equilibrio o mareado.
  • Voces que suenan entre dientes o mal articuladas.
  • Menos problemas para escuchar las voces de los hombres que las voces de las mujeres.
  • Estar siempre preguntando a los demás qué han dicho.
  • Dificultad para seguir una conversación tranquila con alguien.
  • No entender lo que dice la persona con la que hablamos cuando hay conversaciones cruzadas o ambiente ruidoso.
  • Tener dificultades para oír la televisión con tendencia a ponerla alta.
  • No oír sonidos como el canto de los pájaros, las voces bajas, el timbre o el teléfono.
  • Pedir frecuentemente a las personas que repitan las cosas.
  • Tener que leer los labios de las personas que hablan.
  • Necesidad de concentración para oír a alguien hablar o susurrar.
  • Algunas letras se oyen mejor que otras. Por ejemplo, las consonantes de tono alto como “f”, “s” y “t” pueden ser fácilmente anuladas por vocales de tono alto a mayor volumen como “a”, “o” y “u”.

 

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en una entrevista con la persona afectada, con el fin de descartar posibles sustancias ototóxicas (que ejercen un efecto nocivo, de carácter permanente o temporal sobre el oído interno, como fármacos, exposición a disolventes..), traumatismos acústicos o físicos, infecciones auditivas o situaciones de descompresión (cuando se viaja en avión, buceo…) .

La otoscopia (examen visual del oído externo y el tímpano con la ayuda de un aparato que ilumina la zona y facilita su observación.), suele ser lo normal, a menos que haya una infección o una obstrucción del conducto auditivo externo o una perforación timpánica.

En el diagnóstico, se suelen realizar  una serie de pruebas que suelen consistir en:

  • La audiometría, prueba que permite valorar tanto cuantitativa como cualitativamente la percepción auditiva.  Con esta prueba se puede deducir si la hipoacusia es de transmisión o neurosensorial. Se valora el umbral mínimo de percepción auditiva,  distorsiones de la onda sonora y la capacidad de reconocer los sonidos verbales.
  • La impedanciomatría, prueba con la que se puede detectar alteraciones en el oído medio.
  • Las otoemisiones acústicas, desde el conducto auditivo externo, se detecta la actividad nerviosa producida en la cóclea.
  • Los potenciales evocados auditivos del tronco cerebral, que registra mediante electrodos la transmisión del impulso nervioso auditivo desde el nervio auditivo hasta el tronco.

 

Etiología

Las causas de pérdida de audición o sordera se pueden dividir en congénitas y adquiridas.

 

1. Causas congénitas

Las causas congénitas pueden determinar la pérdida de audición en el momento del nacimiento o poco después. La pérdida de audición puede obedecer a factores hereditarios y no hereditarios, o a complicaciones durante el embarazo y el parto, entre ellas.

 

2. Causas adquiridas

Las causas adquiridas pueden provocar la pérdida de audición a cualquier edad.

  • algunas enfermedades infecciosas, por ejemplo la meningitis, el sarampión y la parotiditis;
  • la infección crónica del oído;
  • la presencia de líquido en el oído (otitis media);
  • el uso de algunos medicamentos, como antibióticos y antipalúdicos;
  • los traumatismos craneoencefálicos o de los oídos;
  • la exposición al ruido excesivo (entornos laborales con maquinaria ruidosa, explosiones, actividades recreativas en bares, discotecas, conciertos, acontecimientos deportivos, o uso continuo de aparatos de audio);
  • el envejecimiento (degeneración de las células sensoriales);
  • la obstrucción del conducto auditivo producida por cerumen o cuerpos extraños.

En los niños, la otitis media crónica es la principal causa de pérdida de audición.

 

Tipos de Sordera o Hipoacusia

Existen tres tipos principales de pérdida auditiva o hipoacusia:

⇒ Hipoacusia de transmisión o conducción. La lesión se encuentra en la zona del oído externo y medio, que está bloqueada, lo que hace que dificulte la transmisión de la onda sonora. Normalmente se debe a la acumulación de cera o cuerpos extraños en el oído, otitis media crónica, otosclerosis (calcificación que reduce la movilidad del estribo) o tímpano perforado en el oído medio.

Este tipo de pérdida auditiva suele ser parcial y no implica un nivel importante de hipoacusia. Sin embargo, esto puede interferir en la vida social y profesional de las personas que la padecen.

(tratamiento, consultar aquí)

 

⇒ Hipoacusia neurosensorial, o  pérdida auditiva perceptiva. La lesión se asienta en el oído interno y/o en la vía auditiva, debido a una atrofia o degeneración de alguno de sus órganos, como la cóclea, el nervio auditivo,…
Aunque la información sonora que transmiten el tímpano y los osículos al oído interno es normal, esta información no puede codificarse en señales eléctricas que el cerebro pueda utilizar.

Dependiendo de donde esté localizada la disfunción, podemos hablar de pérdida auditiva perceptiva coclear y retrococlear.

 

La pérdida auditiva perceptiva coclear (o neurosensorial) se produce cuando algunas de las células sensoriales del oído interno (células ciliadas) no funcionan correctamente. La cóclea no puede transformar la información sonora que recibe del oído medio en impulsos nerviosos transmitidos por el nervio auditivo al cerebro.

 

La pérdida auditiva perceptiva retrococlear se produce cuando el nervio auditivo resulta afectado. La información se procesa correctamente en el oído interno, pero el nervio auditivo es incapaz de transmitir los impulsos nerviosos al cerebro.

 

Las causas de la pérdida auditiva perceptiva pueden ser varias, como la presbiacusia (envejecimiento del oído interno), el ruido, los traumatismos cerebrales o determinadas enfermedades (como la meningitis).

(tratamiento, consultar aquí)

 

⇒ Hipoacusia mixta. Es muy común. Es una combinación de hipoacusia conductiva e hipoacusia neurosensorial, lo que implica que hay daños tanto en el oído externo o medio como en el oído interno. La severidad de este tipo de hipoacusia oscila entre leve y profunda.  Para las personas con hipoacusia mixta, los sonidos pueden ser a la vez más bajos de volumen y además más difíciles de entender. Una infección crónica puede provocar hipoacusia mixta si daña el tímpano y los osículos, y evita que la cóclea funcione correctamente.

(tratamiento, consultar aquí)

 


 

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Fuentes

http://www.viviendoelsonido.com/perdida_auditiva/ver/9/perdida-auditiva/sintomas/que-hacer

http://www.onmeda.es/enfermedades/sordera-sintomas-1299-6.html

http://www.mapfre.es/salud/es/cinformativo/perdida-audicion-sordera.shtml

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs300/es/

http://www.oticonmedical.es/cochlear-implants/your-treatment/types-of-hearing-loss/types-of-hearing-loss.aspx

http://www.botanical-online.com/medicinalsperdidadeaudicion.htm#

https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003044.htm